Beneficios de la educación musical

La música marca una gran diferencia en el cerebro de los bebés. Un estudio del Instituto de Ciencias del Aprendizaje y del Cerebro detectó que, después de que los bebés escuchen música, sus córtex auditivo y prefrontal tienen un aspecto diferente. Estas son las regiones del cerebro encargadas de procesar tanto la música como el habla.
Si bien escuchar música tiene un impacto en el cerebro, hacer música es aún más potente. Esto se debe a que hacer música requiere habilidades motoras finas (como ser capaz de agarrar y apretar objetos), así como precisión lingüística y matemática, y creatividad ─ disparando varias áreas del cerebro.
Cuando toda esta evidencia científica se traslada a nuestros hogares y centros de aprendizaje temprano, incluso en dosis cortas, nuestros niños se vuelven más inteligentes. «Vemos un impacto en la alfabetización, la aritmética, el desarrollo físico, la coordinación motora gruesa [como correr y saltar], la motricidad fina, así como el desarrollo social y emocional», dice Graham Welsh, un neurocientífico británico que estudia el impacto de la música en el cerebro de los niños pequeños.

Habilidad motriz gruesa

Si te gusta escuchar música, estás en buena compañía.  Charles Darwin comentó una vez: «Si pudiera volver a vivir mi vida, me habría impuesto la regla de leer algo de poesía y escuchar algo de música al menos una vez por semana». Albert Einstein declaró: «Si no fuera físico, probablemente sería músico». Jimi Hendrix llamó a la música su «religión».
Siempre me ha admirado la gente que sabe cantar y tocar la guitarra. De joven, escuchaba en secreto música de cantautor en mi habitación hasta altas horas de la madrugada. De adolescente rebelde, ponía el rock ‘n’ roll en casa cada vez que tenía que hacer las tareas. Siempre me sentía bien después, y ahora sé por qué.
Investigaciones recientes demuestran que escuchar música mejora nuestro bienestar mental y potencia nuestra salud física de forma sorprendente y asombrosa. Si tomamos una o dos clases de música, ese entrenamiento musical puede ayudarnos a aumentar nuestro coeficiente intelectual e incluso a mantenernos alerta en la vejez. He aquí 15 sorprendentes beneficios científicamente probados de estar enganchado a la música.
Las investigaciones demuestran que cuando escuchas música que te gusta, tu cerebro libera dopamina, un neurotransmisor que te hace sentir bien. Valorie Salimpoor, neurocientífica de la Universidad McGill, inyectó a ocho melómanos una sustancia radiactiva que se une a los receptores de dopamina después de que escucharan su música favorita. Un escáner PET demostró que se liberaban grandes cantidades de dopamina, lo que provocaba biológicamente que los participantes sintieran emociones como la felicidad, la excitación y la alegría.

Desarrollo cognitivo…

La música debe estar en nuestras escuelas. Por supuesto, sabemos que estamos predicando al coro (¡en sentido figurado y literal!). En la película, Mr. Holland’s Opus, el profesor de música Glenn Holland decía: «Puedes recortar las artes todo lo que quieras… tarde o temprano, estos niños no van a tener nada que leer o escribir».
Es cierto. La música y las artes nos hablan a nosotros y para nosotros de manera profunda e inconmensurable. Cuando se utiliza como parte de un plan de estudios de la escuela primaria, la música en la primera infancia también puede tener un impacto en el lado medible de la educación, incluyendo la alfabetización temprana y la adquisición del lenguaje. En nuestro plan de estudios para la primera infancia, ABC Music & Me, los niños experimentaron un aumento del 32% en la alfabetización después de participar en nuestras clases de educación musical.
1. Las clases de música para la primera infancia enseñan a los niños a identificar y discriminar los sonidos, y a centrarse en los que más importan. Durante los años escolares, se calcula que los niños pasan entre el 50 y el 75 por ciento del tiempo de clase escuchando al profesor, a otros alumnos o a los medios de comunicación. Eso no significa que el resto de los ruidos del aula cesen automáticamente. Los dedos pequeños seguirán golpeando el escritorio, las risas de los niños en el recreo seguirán escuchándose, los estudiantes seguirán susurrando entre ellos y los pies arrastrados seguirán caminando por el pasillo. El desarrollo de una buena capacidad de escucha activa prepara a los niños para que se concentren en la lección en cuestión y no en los demás ruidos que les distraen. Nuestro plan de estudios para la primera infancia, ABC Music & Me, ofrece a los niños pequeños muchas oportunidades para desarrollar esas sólidas habilidades de escucha activa. En una clase de 30 minutos, los niños pueden escuchar atentamente los sonidos de un instrumento específico en una pieza clásica, utilizar instrumentos para practicar la diferencia entre los sonidos Staccato (cortos) y Legato (largos), o incluso mover sus cuerpos rápida o lentamente en respuesta a lo que escuchan en la música.

Las ruedas del autobús

El canto y la música desempeñan un papel importante en nuestra cultura. La música está presente en muchos aspectos de nuestra vida: el teatro, la televisión, el cine, el culto, las fiestas, las celebraciones y las ceremonias gubernamentales y militares. En casa, la música puede formar parte de nuestra cultura familiar, una parte natural de nuestras experiencias cotidianas.
Desde el nacimiento, los padres utilizan instintivamente la música para calmar y tranquilizar a los niños, para expresarles amor y alegría, y para que participen e interactúen. Los padres pueden aprovechar estos instintos naturales aprendiendo cómo la música puede influir en el desarrollo infantil, mejorar las habilidades sociales y beneficiar a los niños de todas las edades.
Un estudio realizado en 2016 en el Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California descubrió que las experiencias musicales en la infancia pueden realmente acelerar el desarrollo del cerebro, especialmente en las áreas de adquisición del lenguaje y las habilidades de lectura. Según la Fundación de la Asociación Nacional de Comerciantes de Música (NAMM Foundation), aprender a tocar un instrumento puede mejorar el aprendizaje de las matemáticas e incluso aumentar las puntuaciones de la selectividad.