Funcion de las plaquetas

Analizador de la función plaquetaria

La transfusión de plaquetas, también conocida como concentrado de plaquetas, se utiliza para prevenir o tratar las hemorragias en personas con un recuento bajo de plaquetas o una función plaquetaria deficiente.[1] A menudo esto ocurre en personas que reciben quimioterapia contra el cáncer.[1] La transfusión preventiva suele realizarse en aquellas personas con niveles de plaquetas inferiores a 10 x 109/L. [2] En las personas que sangran, la transfusión suele llevarse a cabo con menos de 50 x 109/L. 2] Se suele recomendar la compatibilidad del grupo sanguíneo (ABO, RhD) antes de administrar las plaquetas. 2] Sin embargo, a menudo se utilizan plaquetas no compatibles debido a la falta de disponibilidad de plaquetas compatibles. 3] Se administran por inyección en una vena. 4]
Los efectos secundarios pueden ser reacciones alérgicas como la anafilaxia, infecciones y lesiones pulmonares[2]. Las infecciones bacterianas son relativamente más frecuentes con las plaquetas, ya que se almacenan a temperaturas más elevadas[2]. Las plaquetas pueden producirse a partir de la sangre total o por aféresis[1] y se conservan hasta cinco o siete días[1].
Las transfusiones de plaquetas se empezaron a utilizar en medicina en los años 50 y 60.[1][5] Está en la Lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud, que son los más seguros y eficaces que se necesitan en un sistema sanitario.[6] En el Reino Unido cuesta al NHS unas 200 libras esterlinas por unidad.[7] A algunas versiones de las plaquetas se les han eliminado parcialmente los glóbulos blancos o se han irradiado con rayos gamma, lo que tiene beneficios específicos para determinadas poblaciones.[8]

Interpretación de la prueba de la función plaquetaria

Un megacariocito (mega- + karyo- + -cyte, «célula de núcleo grande») es una célula grande de la médula ósea con un núcleo lobulado responsable de la producción de trombocitos (plaquetas), que son necesarios para la coagulación normal de la sangre. En los seres humanos, los megacariocitos suelen representar 1 de cada 10.000 células de la médula ósea, pero su número puede multiplicarse casi por 10 en el curso de ciertas enfermedades[1] Debido a las variaciones en la combinación de formas y en la ortografía, los sinónimos incluyen megalocariocito y megacariocito.
En general, los megacariocitos son de 10 a 15 veces más grandes que un glóbulo rojo típico, con una media de 50-100 μm de diámetro. Durante su maduración, el megacariocito aumenta de tamaño y replica su ADN sin citocinesis en un proceso denominado endomitosis. Como resultado, el núcleo del megacariocito puede llegar a ser muy grande y lobulado, lo que, bajo un microscopio de luz, puede dar la falsa impresión de que hay varios núcleos. En algunos casos, el núcleo puede contener hasta 64N de ADN, es decir, 32 copias del complemento normal de ADN en una célula humana.

Principio de la prueba de función plaquetaria

El plasma rico en plaquetas (PRP), también conocido como plasma autólogo condicionado, es un concentrado de proteína de plasma rico en plaquetas derivado de la sangre entera, centrifugado para eliminar los glóbulos rojos. Aunque se promueve para tratar una serie de problemas médicos, la evidencia del beneficio es mixta a partir de 2020, con algunas pruebas para el uso en ciertas condiciones y contra el uso en otras condiciones.[1][2][3] El costo por inyección es generalmente de 500 a 2.000 dólares a partir de 2019.[4]
La evidencia del beneficio del PRP es mixta, con algunas pruebas para el uso en ciertas condiciones y contra el uso en otras condiciones[5][6][3] Se ha investigado para la tendinitis crónica,[7] la osteoartritis,[8] en la cirugía oral,[9] y en la cirugía plástica[10].
Una revisión de 2019 encontró que no es útil en la enfermedad del manguito de los rotadores[3], mientras que una revisión más antigua encontró que puede ser útil[11]. La evidencia tentativa apoya su uso en la osteoartritis (OA) de la rodilla[12][13] Un metaanálisis de 2019 encontró que el PRP podría ser más eficaz para reducir el dolor y mejorar la función que el ácido hialurónico en la OA de la rodilla[14].

Análisis de la función plaquetaria

La sangre se considera preciosa porque es la necesidad básica para la salud; nuestro cuerpo necesita un suministro constante de oxígeno, suministrado a través de la sangre, para llegar a miles de millones de tejidos y células. La hematopoyesis es el proceso que genera células sanguíneas de todos los linajes. Sin embargo, las plaquetas son el componente sanguíneo más pequeño que se produce a partir de unas células muy grandes de la médula ósea llamadas megacariocitos, y desempeñan un papel fundamental en la trombosis y la hemostasia. Las plaquetas aportan su capacidad hemostática a través de la adhesión, la activación y la agregación, que se desencadenan ante una lesión tisular, y estas acciones estimulan los factores de coagulación y otros mediadores para lograr la hemostasia. Además, estas series coordinadas de acontecimientos son los procesos biológicos vitales para las fases de curación de las heridas. El objetivo de esta revisión es resumir y destacar las vías importantes que intervienen en la consecución de la hemostasia y que están gobernadas por las plaquetas. Además, esta revisión también describe el mecanismo de acción de las plaquetas, incluyendo la adhesión, la activación, la agregación y la coagulación, así como los factores que ayudan a la hemostasia y a la cicatrización de heridas.