Como quitar la pus de la garganta

Pus en las amígdalas

El quinsy, también conocido como absceso periamigdalino, es una complicación rara y potencialmente grave de la amigdalitis. Si usted o su hijo tienen síntomas de quinsy, debe acudir a su médico de cabecera (véase la sección de signos y síntomas).
En la quinina, el absceso (una acumulación de pus) se forma entre una de las amígdalas y la pared de la garganta. Esto puede ocurrir cuando una infección bacteriana se extiende desde una amígdala infectada a la zona circundante.
Se le administrarán antibióticos para eliminar la infección.  Al principio se le administrarán directamente en una vena (por vía intravenosa), pero es posible que cambie a un tratamiento corto de tabletas o cápsulas una vez que esté lo suficientemente bien como para salir del hospital.
A menudo permanecerá despierto durante la aspiración con aguja o el procedimiento de incisión y drenaje, pero se le administrará un sedante para ayudarle a relajarse y/o un anestésico local para adormecer la zona tratada.
Qué hacer a continuaciónPara consultas o asesoramiento sobre certificados de nacimiento, defunción, matrimonio y pareja de hecho, así como para investigaciones, póngase en contacto con la General Register Office Northern Ireland (GRONI) por correo electrónico gro_nisra@finance-ni.gov.uk

Tratamiento del absceso periamigdalino en casa

También puede causar una inflamación que puede empujar la amígdala hacia la úvula (el objeto carnoso que cuelga en la parte posterior de la boca). Esto puede bloquear la garganta, dificultando la deglución, el habla y a veces incluso la respiración.
Los abscesos periamigdalinos suelen ser una complicación de la amigdalitis. Si la infección se desprende de una amígdala y llega al espacio que la rodea, puede formarse un absceso. Por suerte, los abscesos periamigdalinos no son tan frecuentes hoy en día porque los médicos utilizan antibióticos para tratar la amigdalitis.
Un absceso que no se trata rápidamente puede provocar problemas graves; por ejemplo, la infección puede llegar a la mandíbula y al cuello. Si el absceso estalla, la infección puede extenderse al pecho y provocar una neumonía.
Llama al médico si tienes dolor de garganta con fiebre o cualquiera de los otros problemas que puede causar un absceso periamigdalino. Es raro que un absceso te impida respirar, pero si lo hace, es posible que tengas que ir a urgencias de inmediato.
El tratamiento habitual de un absceso periamigdalino consiste en que el médico drene el absceso. El médico lo hace extrayendo el pus con una aguja (lo que se llama aspiración) o haciendo un pequeño corte en el absceso con un bisturí para que el pus pueda salir.

Dolor de pus en la parte posterior de la garganta

También puede provocar una inflamación que puede empujar la amígdala hacia la úvula (el objeto carnoso que cuelga en la parte posterior de la boca). Esto puede bloquear la garganta, dificultando la deglución, el habla y, a veces, incluso la respiración.
Los abscesos periamigdalinos suelen ser una complicación de la amigdalitis, cuando la infección se extiende desde una amígdala al espacio que la rodea. Afortunadamente, este tipo de abscesos son poco frecuentes porque los médicos utilizan antibióticos para tratar la amigdalitis.
Un absceso que no se trata durante mucho tiempo puede provocar complicaciones graves; por ejemplo, la infección puede extenderse a la mandíbula, el cuello y el pecho. Si el absceso se rompe, la infección puede provocar una neumonía.
Llame al médico si su hijo tiene dolor de garganta junto con fiebre o cualquiera de los otros síntomas de un absceso periamigdalino. Es raro que un absceso restrinja la respiración, pero si lo hace, es posible que tengas que llevar a tu hijo a urgencias de inmediato.
El médico examinará la boca, la garganta y el cuello del niño. También puede hacer un cultivo de garganta y un análisis de sangre. En raras ocasiones, el médico puede pedir una tomografía computarizada o una ecografía para ayudar a hacer el diagnóstico.

Manchas blancas en la garganta

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